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Acuerdo UE – Mercosur

Este acuerdo, que abarca Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, supone la culminación de unas negociaciones que se han alargado durante más de 20 años y permitirá a las empresas europeas el acceso preferencial a un mercado de 260 millones de consumidores.

Hace unos días hacíamos referencia en este blog al Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Vietnam, firmado a finales de junio, poniendo de manifiesto la apuesta decidida de la UE por una política comercial aperturista y de colaboración con sus principales socios comerciales.

En esas mismas fechas se hizo público, también, el acuerdo político alcanzado por la propia UE y MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), para la firma de un amplio Acuerdo de Asociación entre ambas regiones. Este acuerdo, calificado de “histórico” por parte del presidente de la Comisión Europea, supone la culminación de unas negociaciones que se han alargado durante más de 20 años.

El acuerdo permitirá a las empresas europeas el acceso preferencial a un mercado de 260 millones de consumidores (cerca del 80% del PIB de Latinoamérica), y se espera que suponga la eliminación de aranceles al 91% de las exportaciones de la UE a Mercosur, en un periodo de 10 años, así como la eliminación de otras barreras no arancelarias (certificaciones, licencias de importación, etc).

El acuerdo se prevé especialmente beneficioso para las empresas europeas del sector industrial, entre ellas, las del sector de automoción, tan importante en las cifras de exportación de nuestra Comunidad Foral, y que hasta el momento tienen que soportar cargas arancelarias que van desde el 14-18% (aplicadas a los componentes de automóviles) hasta el 35% (aplicadas a la importación de vehículos).

Por el contrario, los ganaderos y agricultores europeos son los que han manifestado mayores quejas hasta el momento, ya que temen que el mercado comunitario se vea inundado de productos agropecuarios procedentes de los países de MERCOSUR, a unos precios mucho más baratos y con los que les resultaría muy difícil competir. Para paliar estos problemas, será importante la duración del periodo transitorio que se negocie entre ambas partes, así como las medidas de contingencia que se puedan tomar (por ejemplo, se prevé el establecimiento de cuotas a la importación de determinados productos, como la carne de vacuno o el pollo).

Al margen de las interpretaciones que puedan hacerse por parte de los diferentes sectores, lo que parece claro es que, con este Acuerdo, la UE profundiza, y toma ventaja, en su relación comercial con una parte importante del mundo, con la que otras grandes economías no tienen todavía acuerdos comerciales preferenciales (como por ejemplo, EEUU o Japón). Asimismo, y como comentábamos al principio de este post, el acuerdo refuerza todavía más la línea aperturista y de colaboración que está guiando los principios de la política comercial europea desde hace tiempo.

Por último, es importante destacar que el Acuerdo debe ser ratificado ahora por parte de los Estados miembros de la UE y el Parlamente Europeo, así como por cada uno de los Parlamentos nacionales de Mercosur, por lo que el proceso todavía se prevé largo antes de su entrada en vigor.